Es difícil explicar cómo se ama a alguien que no conoces, porque ¿Cómo sabes que lo amas? Es casi una contradicción amar a quien no conoces, porque entonces ¿Qué es lo que amas? ¿A quién amas?
Eso me preguntaba yo aquella mañana que caminaba bajo la suave lluvia, que acariciaba mi rostro y manchaba mis lentes. Eso me preguntaba yo aquel trece de mayo, cuando caminaba velozmente a su encuentro.
¿Qué iba decirle? ''Hola, te amo'' La verdad es que sonaba un poco extraño para ser nuestra primera conversación. Quizás podía intentar con un ''Hola, soy Alicia y estoy encantada de conocerte'' No, definitivamente demasiada formalidad para un encuentro tan especial. (Y que de especial tenía todo), sabía que en los futuros años recordaría ese momento.
Entré al lugar de encuentro, demasiado caluroso para mi gusto, pero supuse que para ella era ideal.
Puedo asegurar que en esos segundos mi corazón ya había escapado y huido a otro lugar en el que dejara de saltar como si tuviese pidulles.
Finalmente no dije nada, ¿Qué iba a decir? Sinceramente ninguna palabra cuajaba con el momento, era todo tan sencillamente perfecto que cualquier sonido emitido por mí lo arruinaría.
Su respiración era la melodía mas bella que había oído, y suena a poesía pero realmente era melodía.
Hablar de su olor ya es ser redundante, había ansiado tantos meses hallar en su piel ese aroma, que tardé un micro segundo en reconocerlo.
Conocerla rompía con ese deseo insostenible de querer imaginarla. Ya no debía diseñar en mi cabeza la forma de su rostro, de su piel, ni de sus manos. La tenía allí frente a mí y podía evidenciar su belleza y perfección tan detenidamente, que los minutos se hicieron lo suficientemente largos, como para memorizar cada parte de su pequeña magnitud.
Una vez, hace muchos años una profesora dijo que enamorarse no era únicamente un acto de parejas, que uno podía enamorarse de la vida, y de otras personas simultáneamente. No lo entendía.
Pero aquel 13 de Mayo, en ese momento, traje aquella frase al presente y lo entendí. Todo calzó perfecto.
Yo estaba enamorada (y muy profundamente) de aquella niña, de aquella potencial mujer que yo guiaría y acompañaría.
Estaba enamorada de aquello que era y sería.
Estaba y estoy enamorada de ella, quien está a nueve días de cumplir tres meses.
Estoy enamorada y la amo, simultáneamente, sin mayores vueltas ni cuestionamientos.
Amar es así, surge espontáneamente y sin pensarlo. Eso me sucedió y aquí estoy escribiéndole a quien aún ni lee. Pero la amo y le escribo, sin pretender que lo leerá. Sólo la amo y ya está.