viernes, 28 de octubre de 2016

Ley

Creo en la ley de atracción, pero no la típica teoría científica acerca del universo conspirando bajo las necesidades de las personas.
Creo en esa ley de atracción que siempre termina llevándome a ti. Esa ley que permite soñarte de vez en cuando, despertando con esa sensación de saber que es imposible.
Qué ganas de poder escribirte y que me leas, de no tener que esconder estas letras en una página que nadie más que yo lee.
Qué ganas tengo de pedirte que salgamos a caminar y me cuentes de ti, de lo que te gusta hacer cuando estás en soledad, que me digas tu comida preferida y yo intente prepararla.
Qué ganas de perderme en ti y saber que acabará mal, pero arriesgarme de todas formas.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Navegación sin despegue

Desafío de hoy: Navegar  el subconsciente.
Hoja en blanco, lápiz, mente silenciada, mano a disposición de enfrascarse en batalla contra la limpia lámina de papel.
Pero, ¿Qué hay en mi subconsciente? A ratos pienso que todo, pero también nada.
¿se supone que debo encontrar algo ahí?
Para el Dammian fue fácil, un relato sexual de sus tantas vivencias con diferentes mujeres.
Para Chimpi, un desorden gramatical de ideas que lo definían.
Para la Esperanza, desprecio por el colegio y la clase de lenguaje.
Pero, ¿qué hay en mi subconsciente?
Es como si nunca dejase de estar consciente, constantemente pensando en todo, futuro, pasado, presente. Mañana, tarde y noche.
No sé cuándo estoy en presencia del subconsciente y me molesta no encontrarlo con la facilidad de otros. Quisiera saber qué es lo que la teoría de Freud tiene  para mí.

martes, 18 de octubre de 2016

Más Emmas para el mañana

Mi sobrina el trece de Octubre cumplió seis meses de vida, y puedo decir con firmeza que han sido los meses más bellos de mi vida. He seguido paso a paso su crecimiento, cómo sus ojitos han ido cambiando y cómo se han ido encontrando con la vida. A ratos habla en su idioma guaguno y hace sonrisas que empalman el corazón de alegría.
Estoy simplemente enceguecida de amor por una criatura frágil que me espera cada tarde para la siesta, que se duerme sólo si está en brazos y vibra viendo sus caricaturas musicales en Netflix (de las cuales por cierto, ya me aprendí todas las canciones, las cuales  canto hasta en la ducha.)
Sólo espero verla crecer y formarse como persona, pasar de ser esa criatura pequeña y compacta a una mujer de mirada dulce y carácter fuerte.
Pero últimamente sucede que la observo y pienso en la clase de mundo a la que va a integrarse, entendiendo que es mujer.
Pienso en las noticias, en la desigualdad y la violencia que hay en todos lados.
Pienso en las violaciones, asesinatos y agresividad constante que se ejerce en mujeres.
Pienso que este no es el lugar en que quiero que viva Emma, mi sobrina. Quiero que viva en un espacio donde se le respete por su condición de persona y mujer. Que pueda vestirse, decir y pensar lo que quiera, que pueda atreverse a actuar como le dicta su esencia y no bajo cánones establecidos por extraños. Quiero que ella pueda declararse feminista y no recibir burlas por ello. Quiero que encuentre en su vida a alguien que la ame y cuide, que  no caiga en manos de tipos maliciosos que sólo engendran daño en quienes rodean.
Quiero que ella encuentre en el mundo todo lo que necesita para ser una persona plena, sin inseguridades, ni miedos al caminar.
Necesito que esa bebé de sonrisa dulce el día de mañana sea una mujer que se sienta feliz de serlo y no se cuestione por qué ser de un sexo determina todo de ella.
Quiero que la Emma mañana sea feliz, tanto como lo es hoy (y más ❤.)

martes, 9 de agosto de 2016

La vida se trata de cápsulas, pequeñas coyunturas de tiempo que se articulan y enfrascan en memorias. Nuestros primeros recuerdos se remontan a los tres años, y puedo asegurar que la mayoría de ellos tratan acerca de cómo aprendimos a andar en bicicleta, cómo corríamos cada veinticuatro de diciembre buscando al viejito pascuero o cómo esas tardes de juegos y cosquillas nos llevaban a la cama en un sueño conciliador. Los años de la infancia son fugaces, pero enternecedores, repletos de un amor inocente que invalida todo mal acto, que cala hasta el más profundo odio. El tiempo va transcurriendo y nuestras cápsulas van transformándose junto a nosotros. Ya no corremos a los brazos de papá, ni saludamos invasivamente a desconocidos en la calle, ese amor intenso ya no emana de todos lados  ¿acaso el mundo cambió? Quiero pensar que sólo son mis ojos sumergidos en un panorama erróneo, creo que fuera de aquí, en diferentes calles del mundo hay gente viviendo la experiencia de amar, pero ¿cómo puedes saber si eres una de esas personas? Quisiera saber cuándo fue la última vez que miraste sinceramente a los ojos de alguien, cuándo fue la última vez que te entregaste en un abrazo y cuando fue la última vez tu boca estalló en una risa ensordecedora. Estos actos, tan intrínsecamente infantiles y espontáneos, se han ido desgastando y perdiendo en el tiempo. Creo que las personas han olvidado o más bien descuidado el sentimiento que en los primeros años de vida era lo más importante, la base y sustento de todo. El amor se ha convertido en eso que escuchamos en la radio, eso que vemos en el cine, en ese celular última generación que compramos el mes pasado, también se ha convertido en ese deseo avasallador de adquisición y superación que te pone por sobre el otro, en un intento ridículo  de querer ser mejor, para resaltar el ego.                                                                                                                                                                                               El amor se ha cosificado y tergiversado,  actualmente a las personas no las mueve el amor y la actitud fraternal con los demás. Maturana plantea que nos enfermamos al  vivir un modo de vida que niega sistemáticamente al amor. Somos una sociedad global enferma, hemos perdido la noción acerca de lo que es importante y lo que no, hemos perdido ese instinto animal de protección y cuidado con el que está a nuestro lado, hemos adormecido nuestras emociones y concebido un mundo frívolo. Las guerras, la pobreza y  destrucción de la naturaleza están a la orden del día, pero la gente tiene la conciencia tranquila con sólo compartir la foto en facebook. Es difícil cambiar el mundo, porque son millones de habitantes y tu solo parte del inmenso engranaje. Pero se puede, y la base del cambio está en el amor. Todo aquello que amamos, requiere protección y cuidado. La lucha contra la mecanización de las personas está en entregar lo bueno de uno mismo. Y suena utópico pero es tan sencillo como darle a tu entorno aquello que crees será un aporte que engrandezca las cosas positivas en ti y en ellos. Si dejáramos de ver a los niños como personas en potencia y comenzáramos a imitar la actitud noble y sencilla que poseen frente a la vida, podríamos generar el cambio.



lunes, 4 de julio de 2016

Enamorada un trece de Mayo

Es difícil explicar cómo se ama a alguien que no conoces, porque ¿Cómo sabes que lo amas? Es casi una contradicción amar a quien no conoces, porque entonces ¿Qué es lo que amas? ¿A quién amas? 
Eso me preguntaba yo aquella mañana que caminaba bajo la suave lluvia, que acariciaba mi rostro y manchaba mis lentes. Eso me preguntaba yo aquel trece de mayo, cuando caminaba velozmente a su encuentro. 
¿Qué iba decirle? ''Hola, te amo'' La verdad es que sonaba un poco extraño para ser nuestra primera conversación. Quizás podía intentar con un ''Hola, soy Alicia y estoy encantada de conocerte'' No, definitivamente demasiada formalidad para un encuentro tan especial. (Y que de especial tenía todo), sabía que en los futuros años recordaría ese momento. 
Entré al lugar de encuentro, demasiado caluroso para mi gusto, pero supuse que para ella era ideal.
Puedo asegurar que en esos segundos mi corazón ya había escapado y huido a otro lugar en el que dejara de saltar como si tuviese pidulles.
Finalmente no dije nada, ¿Qué iba a decir? Sinceramente ninguna palabra cuajaba con el momento, era todo tan sencillamente perfecto que cualquier sonido emitido por mí lo arruinaría. 
Su respiración era la melodía mas bella que había oído, y suena a poesía pero realmente era melodía.
Hablar de su olor ya es ser redundante, había ansiado tantos meses hallar en su piel ese aroma, que tardé un micro segundo en reconocerlo.
Conocerla rompía con ese deseo insostenible de querer imaginarla. Ya no debía diseñar en mi cabeza la forma de su rostro, de su piel, ni de sus manos. La tenía allí frente a mí y podía evidenciar su belleza y perfección tan detenidamente, que los minutos se hicieron lo suficientemente largos, como para memorizar cada parte de su pequeña magnitud. 
Una vez, hace muchos años una profesora dijo que enamorarse no era únicamente un acto de parejas, que uno podía enamorarse de la vida, y de otras personas simultáneamente. No lo entendía.
Pero aquel 13 de Mayo, en ese momento, traje aquella frase al presente y lo entendí. Todo calzó perfecto.
Yo estaba enamorada (y muy profundamente) de aquella niña, de aquella potencial mujer que yo guiaría y acompañaría. 
Estaba enamorada de aquello que era y sería. 
Estaba y estoy enamorada de ella, quien está a nueve días de cumplir tres meses.
Estoy enamorada y la amo, simultáneamente, sin mayores vueltas ni cuestionamientos.
Amar es así, surge espontáneamente y sin pensarlo. Eso me sucedió y aquí estoy escribiéndole a quien aún ni lee. Pero la amo y le escribo, sin pretender que lo leerá. Sólo la amo y ya está.


 

domingo, 3 de julio de 2016

Cuatro años



Cuatro años, cuatro años de florecimiento y sequía. 
Naciendo y muriendo reiteradas veces,.
ya no sé como he de re inventarme mañana,
para sentirme como ayer.
El tiempo es una carrera constante
y no tengo problemas 
en correrla a tu lado,
esquivando los frágiles obstáculos
que pueden arrancarme de ti.
Pero el amor es así,
hoy son cuatro,
mañana serán seis
y ayer fueron días.
No me importa como he de amanecer mañana
el amor es más fuerte que el tiempo
y sus cambios.